¿Por qué nos gustan tanto los ‘Me Gusta’?

ELMUNDO.es   ANA R. CARRASCO 6/12/2016 03:05

Meredith es una joven que practica ‘running’ a diario, come sano, trabaja duro y por la noche sale a tomar algo. El problema es que todo ocurre únicamente en sus redes sociales: después de fotografiar sus zapatillas se las quita y vuelve a la cama, tras publicar una imagen de las hortalizas que va a cenar pide comida rápida a domicilio y, después de arreglarse para una cita y compartir un ‘selfie’ de su ‘look’, se queda en casa, siempre esperando a que lleguen los ‘me gusta’.Es el retrato extremo que muestra ‘A social life’, un corto de la directora estadounidense Kerith Lemon en el que invita a reflexionar sobre la autenticidad de lo que se publica en las redes sociales y que ya ha ganado varios premios.

“Siempre me han aconsejado que escriba sobre lo que sé: hubo una época en la que me evadía de mi día a día viendo lo que otros publicaban sobre sus vidas en las redes sociales. Cosa que ocurría más de lo que me gustaría admitir”, reconoce la cineasta. “Irónicamente, mis propias aplicaciones comenzaron a recomendarme artículos sobre los celos y la envidia en redes sociales. En ese momento me di cuenta de que había un nombre para lo que yo estaba sintiendo y me pareció oportuno abrir el debate con este corto”.

Hace un año, la modelo australiana Essena O’Neill, con más de 712.000 seguidores en Instagram, decidió abandonar la red social donde era toda una estrella porque sentía que esas aplicaciones “no eran la vida real”. La maniquí borró la mayoría de las imágenes que había compartido y las pocas que conservó venían acompañadas de una explicación de lo que cada una de esas fotos había supuesto. Por ejemplo, sobre una idílica imagen de la australiana en la playa en la que lucía un cuerpo perfecto y descansaba sobre una toalla, la modelo confesó que ese día se hizo más de 100 fotografías hasta conseguir una en la que mi vientre se viera perfecto. “Me hubiera gustado comer bien ese día. Probablemente grité a mi hermana pequeña hasta que consiguiera una foto que me gustara”. Mientras que sobre uno de sus ‘selfies’ que no eliminó escribió: “Por favor, dadle a ‘like’ en esta fotografía, me he maquillado, rizado el pelo, me he puesto un vestido ajustado, una gran e incómoda joya… Me he hecho más de 50 fotos hasta que he conseguido una que quizá os guste. Después he tardado años en editar este ‘selfie’ con un montón de ‘app’ sólo para sentirme socialmente aceptada por ti”.

Adictos a los ‘likes’

¿Existe una dependencia a los ‘me gusta’? Quien más quien menos ha publicado alguna imagen en una red social y ha esbozado una sonrisa cuando la foto triunfa entre sus amigos o seguidores. ¿Por qué nos gustan tanto los ‘me gusta’? “El refuerzo positivo es, junto al sexo y la comida, la motivación más importante del ser humano”, afirma Javier de Rivera, sociólogo experto en redes sociales.“Estas plataformas utilizan esa necesidad de aprobación como un reclamo para los usuarios que acuden buscando comunicación, comprensión, apoyo, aceptación… Si vamos a un sitio donde nos critican y nos maltratan, lo más probable es que no regresemos, pero si nos dicen que valemos, estaremos deseando volver”.

Macarena Gea (@macarenagea) es arquitecta, organizadora de bodas y una de las blogueras más seguidas de nuestro país. En sus redes sociales pueden verse pinceladas de su vida siempre desde un punto de vista positivo. “Es obvio que todos pasamos por mejores y peores momentos en nuestras vidas pero yo hace tiempo decidí que, en la medida de lo posible, en el blog y las redes sociales volcaría únicamente la parte más positiva e inspiradora de mi día a día”. Su relación con las redes sociales le ha reportado muchas experiencias positivas. “Es una pasada el cariño que he recibido en momentos tan importantes de mi vida como mi boda o el nacimiento de mi hijo o, más recientemente, la increíble ayuda que mis seguidores me brindaron a la hora de buscar a mi querido gato Miso, que estuvo casi una semana perdido este verano”, explica. Para esta valenciana los muchos ‘me gusta’ que recibe son simplemente un cumplido agradable de recibir pero no una necesidad que pueda llegar a obsesionar. “Supongo que es más frecuente encontrar esta especie de adicción entre los más jóvenes que son los que suelen buscar con más ahínco la aceptación de los demás”.

Por su parte, Carol Peña (@misshedwig) es una de las españolas -no ‘celebrity’- con más seguidores en Instagram. Más de 600.000 usuarios están pendientes de las publicaciones de esta joven fotógrafa de Barcelona que publica al menos una imagen diaria desde 2010. “Comparto muchísimas cosas en redes pero nunca he tenido la sensación de estar perdiendo mi intimidad. Claro que hay límites y momentos que prefiero disfrutar en privado, creo que es sólo cuestión de sentido común”. Para quienes opinan que estas personas exponen su vida por la necesidad de alimentar el ego o por que sienten un vacío interior, Peña asegura que le hace “feliz compartir su día a día con la gente que ha hecho posible que todo eso que me pasa siga existiendo”. En una hora, una de las últimas publicaciones de @misshedwig en Instagram acumulaba ya 600 ‘likes’. Sin embargo, los ‘me gusta’ no suponen una obsesión para ella. “Cuando eres consciente de que el número de ‘likes’ no te hace mejor ni peor, dejas de preocuparte por un número y pasas a estar agradecido por el cariño recibido”.

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