¿Quién mueve las noticias falsas que circularon durante la eleccion en Estados Unidos?

The New York Times Por Andrew Higgins , Mike Mcintire y Gabriel J. X. Dance 30 de Noviembre de 2016

TBILISI, Georgia — Un estudiante de informática, a punto de graduarse de la principal universidad de Georgia y desempleado, decidió a principios de este año que podría ganar dinero gracias al apetito voraz de Estados Unidos por las noticias políticas tendenciosas. Montó una página web, publicó artículos positivos sobre Hillary Clinton y esperó a que se dispararan las ventas de publicidad.

“No sé por qué, pero no funcionó”, dijo Bega Latsabidze, el estudiante de 22 años que fue lo suficientemente astuto para ajustar su plan al darse cuenta de qué atraía tráfico: historias positivas de Donald Trump que mezclaban noticias reales y otras completamente falsas.

A más de 9500 kilómetros, en Vancouver, John Egan, un canadiense dueño de un sitio satírico, notó algo similar. La página de Egan, The Burrand Street Journal, ofrece parodias de las noticias —no noticias falsas— y no intenta engañar a nadie. Sin embargo, también descubrió que escribir sobre Trump era una “mina de oro”. El tráfico en su sitio subió como la espuma y Latsabidze y otros empresarios de internet saquearon su trabajo para sus propias páginas web, en particular un artículo que decía que el presidente Obama se iba a mudar a Canadá si Trump ganaba.

“Todo es Trump”, dijo Egan por teléfono. “La gente se vuelve loca”.

Ahora que Obama ha advertido sobre la amenaza corrosiva de las noticias falsas que circularon en Facebook y otras redes sociales, las preguntas son las siguientes: ¿quién produce estas historias? ¿Cómo funciona este ecosistema de noticias recalentadas que suelen ser inventadas?

Algunos analistas se preocupan de que las agencias extranjeras de inteligencia estén inmiscuyéndose en la política estadounidense y que hayan utilizado noticias falsas para influir en las elecciones. No obstante, una manera de entender cómo gana terreno la fabricación de noticias falsas es estudiar la economía sin escrúpulos de internet, donde un recién graduado de la universidad de la antigua república soviética de Georgia puede tomar las sátiras que se producen en Canadá y presentarlas como noticias reales para atraer clics de lectores inocentes de Estados Unidos. Latsabidze señaló que su único incentivo era ganar dinero de Google Ads, atrayendo a la gente desde Facebook hacia sus sitios web.

Para generar material, Latsabidze simplemente solía cortar y pegar, a veces manipulaba encabezados, pero la mayoría de las veces solo copiaba material de otros sitios, como el artículo satírico sobre Obama que escribió Egan. A este último no le hizo gracia ver su trabajo satírico en el sitio de Latsabidze y envió una notificación de violación de derechos de autor para defender su propiedad intelectual.

Egan admitió sentir cierto júbilo profesional de que Trump haya llegado para quedarse. “Ahora que lo tendremos cuatro años, no lo puedo creer”, señaló.

En los meses finales de la campaña presidencial, algunos datos demostraron que los artículos falaces que aparecieron en línea y en redes sociales habían tenido un alcance aún mayor que los publicados por medios convencionales.

La autocrítica

Desde entonces, los gigantes del internet como Facebook y Google han tenido que examinar su papel en la diseminación de noticias falsas. Google anunció que prohibiría que los sitios web que publicaran noticias falsas usaran su servicio de publicidad en línea, mientras que el director ejecutivo de Facebook, Mark Zuckerberg, describió algunas de las opciones que estaba considerando su empresa, como que los usuarios pudieran identificar contenido sospechoso de manera más sencilla.

En Tbilisi, el apartamento de dos cuartos que Latsabidze renta y comparte con su hermano menor es un puesto de avanzada poco común de la industria de noticias falsas de Estados Unidos. Los dos hermanos son expertos en computación y reciben ayuda de un tercer georgiano, que es arquitecto.

Dicen que la política no les interesa tanto y que en un principio pusieron sus apuestas en todo el espectro político estadounidense y también experimentaron con el negocio del espectáculo. Montaron un sitio que apoyaba a Clinton (walkwithher.com), una página de Facebook que respaldaba a Bernie Sanders y un boletín digital de noticias políticas que plagiaban directamente a The New York Times y otros medios tradicionales.

Pero de entre más de una docena de sitios que registró Latsabidze, los anteriores resultaron un fiasco. Fue entonces cuando dedicó todas sus energías a Trump. Antes de las elecciones del 8 de noviembre, su página principal a favor de Trump (departed.co), ganó un terreno sorprendente dentro de un campo ya saturado, gracias a un menú que tenía un flujo constante de artículos abiertamente a favor de Trump y en contra de Clinton. (La semana pasada, unas pocas horas después de que The New York Times se encontrara con Latsabidze para preguntarle sobre sus actividades, el sitio desapareció junto con su página de Facebook).

“A mi público le gusta Trump”, dijo. “No quiero escribir algo negativo de él. Si escribo reportajes falsos de Trump, perdería a mi público”.

Algunos de sus artículos sobre Trump son verdad, otros son muy tendenciosos y hay unos que son completamente falsos, como el que salió este verano que señalaba que “el gobierno mexicano anunció que cerraría la frontera a los estadounidenses en caso de que Trump sea el próximo presidente de Estados Unidos”. Buzzfeed reunió datos que mostraron que la historia fue la tercera más circulada en Facebook de mayo a julio.

En un comienzo, Latsabidze tuvo algunos problemas con cortar y pegar los artículos de otras personas. Un rival en la India secuestró una página a favor de Trump que había montado el georgiano para llevar el tráfico a sus sitios web. (Latsabidze señaló que el rival indio le había ofrecido 10.000 dólares por la página, pero que no le pagó una vez que tuvo los derechos de acceso y la empezó a manejar por sí solo).

Después, desde Canadá recibió un aviso de Egan, el cual instaba a la empresa que albergaba los sitios de Latsabidze, entre ellos departed.co, a que los cerrara durante dos días hasta que quitara el artículo que provocó la controversia.

“Fue muy malo para mí”, recordó Latsabidze. “El tráfico cayó y tuve que empezar todo desde cero”.
Por su parte, Egan señaló que no quería que otras personas ganaran dinero injustamente a partir de su trabajo y calculó que “tal vez la mitad” de los lectores de sus artículos creen que son verdad por los robos que diseminan otros sitios.

“Muchos lectores fueron conservadores que lo vieron en otros sitios y lo creyeron”, indicó Egan. “En muchos casos, realmente no lo leen, solo reaccionan ante el titular”.

Una forma de docudrama

Latsabidze comentó que estaba asombrado de que alguien pudiera interpretar muchos de sus artículos como noticias reales, e insistió en que solo es una forma de docudrama que no se debería tomar muy en serio.

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Latsabidze comentó que estaba asombrado de que alguien pudiera interpretar muchos de sus artículos como noticias reales.

“No las llamo ‘noticias falsas’, sino ‘sátiras’”, explicó. Evita publicar sexo o violencia porque van en contra de las reglas de Facebook, pero no ve nada de malo en que sus lectores encuentren lo que buscan, comentó.

“De verdad, nadie cree que México vaya a cerrar sus fronteras”, opinó esta semana, mientras bebía café en un McDonald’s del centro de Tbilisi. “Es una locura”.

De todas formas, el artículo sobre el cierre de la frontera mexicana fue tan popular después de que apareció en su página que Latsabidze buscó otros artículos con el mismo tema por toda la red. Encontró un relato fantástico acerca de que México planeaba pedirles a sus ciudadanos que volvieran de Estados Unidos si ganaba Trump. Esto también generó una gran cantidad de tráfico, aunque no tanto como el primero, el cual Latsabidze describió como “un gran reportaje”.

Insistió en que no tenía nada en contra de los mexicanos o los musulmanes, cuya exclusión de Estados Unidos se solicita en una petición en línea que suele aparecer en sus páginas y a los que siempre presenta de manera negativa en los artículos que publica.

“No tengo nada en contra de los musulmanes”, aclaró. “Solo vi que despertaban interés. Están en las noticias”. También señaló que no tiene nada en particular contra Clinton, aunque personalmente prefiere a Trump.

“A mí solo me interesa el dinero, nada más”, agregó.

Las ganancias llegan principalmente de Google: unos pocos centavos cada vez que un lector lee o da clic en la publicidad que se encuentra en uno de los sitios de Latsabidze. En su mejor mes, el cual coincidió con su exitosa historia falaz del cierre de la frontera mexicana, ganó cerca de 6000 dólares, aunque su ingreso mensual suele ser mucho menor.

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Esta petición en línea para prohibir el islam en Estados Unidos suele aparecer en los sitios de Latsabidze.

Aunque Facebook no le otorga ninguna ganancia directa a Latsabidze, tiene un papel central en el tráfico que se dirige a sus páginas. En un comienzo, creó varias páginas falsas de Facebook para intentar llevar el tráfico a sus sitios, entre ellas una que supuestamente había montado una hermosa mujer llamada Valkiara Beka. No obstante, reconoció que esa mujer no existe. “Yo soy ella”, aclaró.

Sin embargo, descubrió que estas páginas eran inútiles en comparación con las páginas legítimas de personas reales en Facebook, en particular de los seguidores de Trump, porque tienen mucha energía y amor para promover las historias que les gustan.

Departed.co —llamada así por la película favorita de Latsabidze, The Departed, y que en días recientes redirige a los usuarios a usatodaycom.com— publicó numerosos artículos a diario, muchos de los cuales eran similares al del 17 de noviembre cuyo titular fue “¡Esto es muuuy importante! ¡Putin lanzó una orden de arresto internacional para George Soros!”. El reportaje no era verdad y ya se había publicado en otros sitios de noticias falsas en toda la red.

También están las historias que tienen un grano de verdad, además de una gran pizca de exageración y extrapolación, como “Hillary, en su lecho de muerte, dice que solo quiere acurrucarse y no volver a salir de su casa después de la derrota”. Clinton sí dijo el día posterior a su derrota en las elecciones que solo quería acurrucarse a leer un libro. Pero no estaba cerca de la muerte.

Sospechas sobre el Kremlin

En los días previos a las elecciones, los medios que controla el Estado ruso y las legiones de agitadores pro-Rusia se divirtieron mientras promovían reportajes falsos sobre la salud de Clinton y otros muy favorables de Trump. Esto levantó sospechas de que el Kremlin hubiera estado involucrado en la industria de noticias falsas, lo cual provocó que algunos investigadores estadounidenses afirmaran en estudios recientes que la confusión entre la realidad y la mentira podría ser, en parte, resultado de la manipulación rusa.

Sin embargo, Latsabidze y otras personas en Georgia aseguran que solo trabajan para sus cuentas bancarias, no para Rusia ni para nadie más.

Latsabidze insistió en que su equipo era totalmente independiente y que no quería ni necesitaba ayuda externa.

“No inventé nada”, apuntó. “Ya se había hecho todo antes”.

Latsabidze, quien al parecer no ha violado ninguna ley, dijo que las medidas que se tomarán sobre las noticias falsas podrían funcionar a corto plazo, pero que “algo más llegará para remplazarlas”.

Por ahora, el periodo poselectoral ha sido malo para su negocio, por la caída en el apetito de noticias políticas incendiarias a favor de Trump. El tráfico hacia departed.co y sus sitios asociados se ha desplomado en al menos un 50 por ciento en semanas recientes, señaló Latsabidze.

“Si Hillary hubiera ganado, estaríamos mejor”, indicó. “Podría escribir sobre las cosas malas que iba a hacer”, agregó. “No escribí para que ganara Trump. Solo quería tener visitas y ganar dinero”.

Unos meses tras su ingreso al negocio de noticias falsas, Latsabidze consiguió un trabajo convencional como programador en una empresa de software, al cual le ve mejor futuro. “Es un trabajo más estable”, dijo.

De todas formas, no parece convencido de renunciar totalmente al otro trabajo.

“¿Próximamente hay elecciones en Gran Bretaña?”, preguntó Latsabidze.

Se decepcionó al saber que no había ninguna programada en breve. Sin embargo, se animó con la noticia de que Francia tendría una carrera presidencial candente en abril del 2017, en la cual habrá una candidata parecida a Trump: Marine Le Pen, una populista de extrema derecha.

“Tal vez deba aprender francés”, sentenció.

 

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