Ciber-ataques en Cuba

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Wifi por pago Foto: Juan Suarez

HAVANA TIMES Por: Alexánder Londres Febrero 23, 2017

El cubano es “bicho malo”. Desde niños lo escuchamos y lo repetimos tanto, que ya estamos convencidos de ello. Pero nos decimos malos en lenguaje figurado, no por la perversidad de nuestra estirpe o algo parecido. Con la frase nos referimos, sobre todo, al ingenio en la búsqueda de solución a los problemas cotidianos, de alternativas para salir de los aprietos, porque no nos damos por vencidos y resultamos “duros de matar”.

Que nadie ponga en duda que somos “inteligencia pura”. La precariedad habitual y  las necesidades diarias nos han transformado en científicos autodidactas, innovadores por excelencia. De inventar para vivir, hemos pasado a vivir del invento.

El día a día en Cuba es muestra fehaciente de ello. Es una prueba irrefutable de nuestro aguante o, lo que es lo mismo, capacidad creativa de resistencia -así se oye más bonito-. Si una condición indispensable para la sobrevivencia del hombre prehistórico fue aprender a adaptarse, creo que los cubanos debemos ser descendientes directos de los individuos más sobresalientes en dicha materia. ¡Pues mire Ud. que nos adaptamos rápido!

Y más allá del proceso de adaptación, incluso nos especializamos en sacarle ventajas al asunto, cualquiera que este sea.

Hace unos añitos todavía soñábamos con la red de redes. Ahora que, con la apertura de numerosas zonas públicas para la conectividad WIFI a lo largo del país, se ha popularizado el acceso a Internet, y de ciber-analfabetos estamos pasando a ser ciber-expertos, algunos de nosotros -los más inteligentes, claro está- se han propuesto sacarle provecho también a las andanzas por el ciberespacio.

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Foto: Juan Suarez

¿Cómo funciona esto? Pues el susodicho sujeto facilitador activa su cuenta, por la que paga 1.50 CUC la hora, para luego crear y compartir, desde su dispositivo, un nuevo punto WIFI mediante el cual conecta a varios internautas, previamente contactados por sus ayudantes, a quienes cobra solo 1 CUC por el mismo lapso de tiempo. De esa forma, al final de su jornada laboral ha ganado mucho más del 100% de la inversión inicial. Entretanto, sus clientes se han ahorrado 0.50 CUC por cada 60 minutos de conexión, en comparación con lo que habrían gastado a través de la vía “oficial”.

Ese acceso “más fácil”, entiéndase más barato, ha permitido una mayor proliferación de “ataques”, asedios premeditados a conocidos, amigos, familiares o tan solo contactos de redes sociales como Facebook, para lograr una recarga on line del saldo en la cuenta del teléfono móvil.

Pero nos estamos convirtiendo en terroristas.

Una vez al mes, cuando Etecsa abre la posibilidad de la recarga bonificada con origen internacional -hábil modo de captar moneda dura extranjera- nos entregamos con dedicación -sustantivo nunca mejor empleado- y con la mediación profesional de nuestro conectador favorito, a la tarea de lanzar “la bomba”, y esperar a que explote en una especie de emboscada estratégica, aderezada con súbitas declaraciones de amor o inclusive con lamentaciones plañideras, hasta lograr que la víctima acepte hacernos una simple recarguita (siempre a partir de 20 CUC).

Solo basta que el consorcio -jamás monopolio- de las telecomunicaciones en Cuba haga el anuncio a sus usuarios vía SMS, en su página web o en sus perfiles de redes sociales y ya está:

¡Al macheteee! (gritamos, así como lo haría Elpidio Valdés, un popular personaje de animados cubanos)

Y de inmediato comienza la maratón de pedidos a diestra y siniestra en una campaña ofensiva de mensajes intencionados o al azar, hasta ver que alguno, del otro lado de la Internet, se compadezca de la escasez de crédito telefónico y, de paso, contribuya a la disponibilidad crediticia de la referida empresa de telefonía que, por cierto, por ese concepto debe percibir mensualmente un considerable engrosamiento de sus arcas.

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Wifi en la avenida Malecon. Foto: Juan suerez

Pero ya es sabido que aquí, en esta isla, no acostumbramos a rendirnos. Y menos cuando en ello nos va la economía -el saldo, en este caso-. La nueva ciber-mafia asentada en los parques y sitios WIFI -a la que circunstancial y eventualmente todos los clientes de la telefonía móvil cubana nos vemos compelidos a pertenecer para “gestionar” la recarga- mantiene intacto el espíritu de lucha de los taínos, cultivado luego por los mambises y legado después a nosotros, de generación en generación.

Entonces, por pura cuestión de apego a la herencia histórica, resulta casi imposible que nos detengamos ante alguna barrera, ante algún bloqueo -interno o externo-.

Somos un país de luchadores.

Hasta que la vida y Etecsa nos concedan una realidad distinta -servicios de telecomunicación más asequibles y accesibles-, los más desposeídos, que no podemos mantener activo el servicio móvil con el salario, tendremos en el ciber-ataque la mejor táctica para combatir el alto costo de la telefonía celular. Seguiremos entonces buscando la manera de que alguien más pague -de ahí viene lo de ciber-mafia- por un servicio que es básico en el resto del mundo, pero que, por acá, todavía sigue siendo comparable a un acto de inmolación, de auto infligido terrorismo.

En otras palabras, tenemos el más contundente pretexto para enrolarnos, unos días cada mes, por los derroteros de una acometida cibernética.

LINK: Ciber-ataques en Cuba

 

 

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