¿Quién se esconde detrás de un ‘troll’ en la red?

img_gtorresi_20170407-110104_imagenes_lv_getty_troll1-586-kHYG-U421446008040iKD-992x558@LaVanguardia-WebLA VANGUARDIA Por: Guillermina Torres , 4 de Abril de 2017

  • A través del anonimato o dando la cara los llamados “haters” se abren paso mediante insultos, burlas y demás expresiones de odio

Bernat Castro, o más bien @Berlustinho, empezó a utilizar Twitter cuando se partió una pierna: “Me tuve que operar de las dos rodillas y tenía una recuperación de dos años. Tenía muchas horas muertas en mi casa y la moda era Twitter, así que me hice una cuenta”. En esa época, y desde el anonimato, publicaba mucho humor negro y molestaba a los demás sobre todo para llamar la atención y conseguir seguidores. Su función era la de un troll en toda regla.

Según un estudio de We Are Social, en el año 2016 el 77% de la población española tenía acceso a Internet. De ellos el 48% cuenta con perfiles en las redes sociales. Pero no todos se presentan con sus nombres reales.

Perfil de @Berlustinho en Twitter
Perfil de @Berlustinho en Twitter (Twitter)

El anonimato en las redes sociales ha generado un montón de valientes que evidencian que en el mundo cibernético somos proclives a ser menos amables y a inclinarnos por la ofensa. Según el psicólogo John Suler, esta tendencia se llama: efecto de desinhibición online y hace referencia al comportamiento menos restrictivo que tienen las personas en Internet, gracias a la sensación de desconexión que existe entre uno mismo y lo que se escribe en la red.

En LaVanguardia.com hemos buscado dentro de los medios y las redes sociales a aquellos perfiles que se mostraran más críticos con su entorno y que tuvieran respuestas negativas del resto de usuarios.

El efecto de desinhibición online hace referencia al comportamiento menos restrictivo que tienen las personas en Internet, gracias a la desconexión que existe entre uno mismo y lo que se escribe en la red”

El odio se ha extendido virtualmente y no tiene límites, así lo recuerda Daniel Caballero, en Twitter @danicaballero90: “He pasado muchas noches malas, incluso he llorado bastante, preguntándome por qué otros usuarios me insultaban, me amenazaban o me deseaban la muerte solo por pensar diferente a ellos”.

Laia Rosich, psicóloga coordinadora de la comisión psicológica y TIC del Colegio Oficial de Psicólogos de Catalunya, explica que “el odio es común en las redes porque es común en las personas” y además puntualiza: “Es importante diferenciar las críticas, las quejas o los reproches del uso sistematizado de algunas redes para acosar o atacar”.

Perfil de @danicaballero90 en Twitter
Perfil de @danicaballero90 en Twitter (Twitter)

En la misma línea se mueve el psicólogo experto en ansiedad y estado de ánimo, Jordi Isidro Molina que, además, apunta que “se pueden observar elementos comunes en lo que llamamos trolls o haters de Internet: personalidad adictiva, exceso de tiempo libre, necesidad de protagonismo, necesidad de confrontación, vacío vital, poca empatía…” A partir de dichos elementos, Patricia Escalona, especialista en psicología clínica del Servicio Catalán de la Salud agrega: “No podemos hablar de un perfil claro, podría ser cualquiera. Muchas veces quien inicia actitudes de odio es alguien que las ha padecido”.

Se pueden observar elementos comunes en los llamados “trolls”: personalidad adictiva, exceso de tiempo libre, necesidad de protagonismo, poca empatía…”

Jordi Isidro Molina

Psicólogo experto en ansiedad y estado de ánimo

El usuario Acción Nacional o bien @inconfoorme no está de acuerdo. Sus razones son distintas: “Suelo estar bastante activo en los temas de actualidad porque me interesan desde pequeño. A este interés se le suma el hecho de ser joven, los jóvenes somos mas revolucionarios y estamos más interesados en la actualidad”.

@Gerardonoce es un tuitero que comenzó en la plataforma hace unos meses a modo de broma y como antítesis al conocido ciberactivista de Podemos @gerardotc. Así nos explica cuáles son las razones de sus críticas en redes sociales: “Me indigna que nos vendan opinión disfrazada de información y que, según el interés que haya en publicitar una noticia, la magnifiquen o pase desapercibida”.

Perfil de @inconfoorme en Twitter
Perfil de @inconfoorme en Twitter (Twitter)

Daniel Caballero publica en redes siempre que tiene un rato, por ejemplo, “en los descansos del trabajo” o cuando va de camino a visitar a su abuela. Las críticas también forman parte de sus publicaciones: “Repruebo las formas que tienen algunas personas de utilizar las redes sociales porque pasan los límites de la libertad causando daño psicológico a muchísimos usuarios”.

Comparte lo que piensa en Twitter mientras se siente dominado por la rutina. De vez en cuando intenta escapar de ella con vacaciones o tomando algo con amigos: A @inconfoorme lo que más le molesta “es la hipocresía y la incoherencia de aquellos que creen saberlo todo y no saben nada”. Bajo su opinión estos usuarios “se inventan cifras, hechos y datos históricos con tal de defender sus argumentos. Y luego están los especímenes que se permiten el lujo de dar lecciones”, puntualiza.

Perfil de @gerardonoce en Twitter
Perfil de @gerardonoce en Twitter (Twitter)

@Gerardonoce, por su parte, desaprueba “los mensajes de odio, de enaltecimiento de ideologías extremistas o actos de terrorismo” y añade: “Y casos como el de Paco Sanz, que ha fingido una enfermedad y se ha aprovechado de la bondad de muchos, me parecen directamente repugnantes”.

Los mensajes de odio se le pueden atribuir a muchos tipos de lo que llamamos trolls o haters pero sobre todo a lo que @danicaballero90 llama el extremista: “Es ese que odia todo lo que sea diferente a su forma de pensar y cualquier cosa con la que no esté de acuerdo la insultará”.

Existen diversas categorías de “trolls”: el sabelotodo, el que va de profesor, el humorista que busca seguidores, el sectario que solo quiere expresarse…”

Por lo general un usuario es “troll” a los ojos de los demás pero en muy pocas ocasiones se reconoce como tal. Para identificarlos podemos categorizarlos en: el “troll” sabelotodo: opina sobre política, educación, religión, sociedad etc., es uno de los más habituales. El “troll” profesor: pendiente únicamente de que cometas una falta de ortografía para corregirte. Lo sigue aquel que está tranquilamente en su casa y busca llamar la atención con humor con el fin de obtener seguidores. Y después está el “troll” sectario: su postura es un dogma y no tiene interés en hacerse famoso, solo busca expresarse.

El hecho de ser políticamente incorrecto no implica pertenecer al colectivo de “trolls”. No me siento identificado con ello y espero no sentirme nunca”

@inconfoorme

Ninguno de los entrevistados se identifica con estas categorías, sobre todo porque no se denominan “trolls”. Daniel Caballero lo expresa así: “Esos sujetos utilizan sus mensajes para causar una revolución mediática, intentar desprestigiar a unos o provocar conflictos a otros. No me considero ese tipo de persona, nunca he tenido esa intención”.

Lo mismo le sucede a @inconfoorme o a @gerardonoce, ellos explican que no se sienten identificados con usuarios que tienen la única función de molestar o incordiar a los demás.

“A ver si eres capaz de opinar con tu nombre real todo lo que dices como anónimo”

Bernat salió del anonimato a los dos años de tener Twitter: “No me apetecía decir quién era. Estar como anónimo te da muchas ventajas, puedes decir lo que te de la gana y no lo asocian a tu persona. También te da una especie de aura, a mí me intentaron hackear o me “trolleaban” para averiguar quién era, cuando lo dije se perdió todo el misterio y la curiosidad”.

El anonimato para @inconfoorme es una medida de protección: “Casos como el de Cassandra me hacen afianzarme en mi posición. Esta chica ha sufrido un linchamiento: los trolls se han reído de su condición sexual, de su situación económica…

El que jamás ha utilizado el anonimato es @danicaballero90: “Estoy totalmente en contra de quienes lo utilizan porque en la mayoría de los casos suelen ser personas que se camuflan para insultar o amenazar a otros”. Él mismo ha sufrido tales desprecios a través de cuentas en las que solo aparecían avatares.

Cuando suceden estas agresiones cibernéticas, el psicólogo Molina explica que la mejor respuesta es “ignorar y no responder porque hay que evitar el protagonismo que busca el atacante”. El usuario @gerardonoce está completamente de acuerdo y además agrega: “Al trol l hay que ignorarlo, siempre que no cometa algún delito o lleve su trolleada hasta un punto en el que pueda llegar a afectar a la integridad de la persona”.

Genera particular atención la diferencia que se observa en los testimonios de estos usuarios y sus publicaciones en redes sociales: en algunos casos son contradictorias.

Es muy posible sacarle partido al hecho de ser troll y llegar a convertirlo en una profesión. Eso fue lo que le pasó a Bernat, quien ahora cuenta con más de 48 mil seguidores: “Trolleaba a algunos medios, por ejemplo, colándoles noticias falsas. Este tipo de acciones llevan lo suyo: un planteamiento, cómo hacerlo, capacidad de difusión, de viralización… Me di cuenta que podía beneficiarme del hecho de estar muy activo en las redes y otros profesionales se empezaron a poner en contacto conmigo”.

@Barbijaputa tiene 241 mil seguidores y es un ejemplo de que es posible aprovechar el perfil de las redes como carrera personal. Ahora acaba de publicar su segundo libro, Machismo: 8 pasos para quitártelo de encima (Roca Editorial).

La capacidad de incidir en los demás, como observamos, se puede aprovechar para acciones positivas: “Sin querer, como de forma natural, algunas empresas me decían que había hecho un plan de marketing, un plan de comunicación y por eso pude empezar a utilizar esta capacidad colaborando en diversos medios como la Cadena Ser”, cuenta @Berlustinho.

Hay interminables ejemplos de usuarios de Twitter que han utilizado su fama en las redes para publicar sus propios libros, crear un grupo de música, acceder a la política, al mundo del humor o convertirse en influencers que llegan a la televisión o a los medios gracias a sus opiniones y al alto número de seguidores con los que cuentan.

“La capacidad de incidir en los demás se puede aprovechar para acciones positivas”

LINK: ¿Quién se esconde detrás de un ‘troll’ en la red?

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s