Cuba, en busca de la soberanía tecnológica

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Reinier Millo, en primer plano, y carlos Morell, dos de los especialistas que laboran en el avezado proyecto Foto: Freddy Perez Cabrera

Periódico Granma Por: Ángel Freddy Pérez , 20 de Abril de 2017

  • Las  «cajitas» tienen dos componentes esenciales: el hardware, o sea la parte electrónica, y el software para operarlo, que puede actualizarse por diversas vías. Sin embargo, estos programas vienen en código de máquinas, y las fuentes de los mismos son propiedad de la compañía que suministra los equipos, por lo cual, si se quiere cambiar un detalle mínimo debe acudirse a esas entidades para que realicen tal cambio

Imagine por un momento que usted está viendo un juego de pelota del Clásico Mundial y desee mayor información sobre Alfredo Despaigne, sus estadísticas, participación en esos eventos, actuación en Series Nacionales, o está observando un programa acerca de la cocina cubana, y precisa más detalles de un determinado plato, condimento u otro detalle, o incluso, que ha terminado de escuchar una clase en Universidad para Todos y desea medir lo aprendido llenando un cuestionario que permita evaluarlo.

En ese sentido cabría expresar que solo la imaginación puede imponer un límite a las potencialidades de la televisión interactiva y, los ejemplos anteriores resultan apenas una muestra de lo que podría hacerse cuando se implementen estas nuevas facilidades en el país de concretarse el proyecto en que viene trabajando un colectivo de especialistas de la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas, quienes desarrollan el software necesario para incluir esas y otras facilidades en los receptores de TV digital.

Se trata –al decir del doctor Carlos Morell Pérez, profesor del Centro de Investigaciones de la Informática perteneciente a la facultad de Matemática, Física y Computación, quien se desempeña como coordinador del grupo que ejecuta la propuesta, de un proyecto a mediano plazo que nos permitirá, a la vuelta de unos tres años, contar con un receptor interactivo, basado en un ordenador de bolsillo, que ejecute programas creados por ellos o adaptados a nuestras condiciones a partir de software libre disponible en la comunidad.

En una primera etapa hemos creado un prototipo que replica las prestaciones de los equipos actuales comercializados en nuestra red de tiendas recaudadoras de divisas, con la diferencia de que todo el software utilizado está disponible para ser examinado, modificado o mejorado de acuerdo con las intenciones o capacidades nuestras, expone el profesor.

Al indagar acerca de la importancia y las ventajas del proyecto, el doctor Morell reafirma que la mayor trascendencia está en contribuir al logro de la soberanía tecnológica de Cuba en este campo. «Hasta ahora el país ha estado adquiriendo, fundamentalmente en China, receptores que vienen con determinados atributos, en cambio, si logramos desarrollar este software aquí, podríamos agregarle nuevas bondades en interés de los televidentes cubanos», reconoce el especialista.

Al abundar en el tema, explica que las llamadas «cajitas» tienen dos componentes esenciales: el hardware, o sea la parte electrónica, y el software para operarlo, que puede actualizarse por diversas vías. Sin embargo, estos programas vienen en código de máquinas (incomprensible para los humanos) y las fuentes de los mismos son propiedad de la compañía que suministra los equipos, por lo cual, si se quiere cambiar un detalle mínimo debe acudirse a esas entidades para que realicen tal cambio.

En ese caso, la propuesta del colectivo de la universidad villaclareña es continuar adquiriendo el primer componente en el exterior, que sería ensamblado en Cuba, y desarrollar ellos el segundo a partir de las potencialidades disponibles en el país para hacerlo, lo cual nos daría independencia y soberanía a la hora de modificarlo y adaptarlo a las condiciones nuestras.

El propósito es tener listo para septiembre del año en curso una primera aproximación que pueda ser fabricada por la industria cubana. En esta tarea labora en estos momentos el grupo integrado entre otros por Reinier Millo Sánchez, ingeniero principal del proyecto; Irina Siles, ingeniera eléctrica especialista en televisión digital; Carlos García, quien se ha especializado en las normas que gobiernan la interactividad a nivel internacional; y Roberto Vicente, profesor de Arquitectura de Computadoras, refiere el doctor Morell.

Sobre el tema, Millo Sánchez explica que primero debían demostrar que era factible desarrollar un dispositivo propio trabajando sobre software libre modificado aquí y replicar la funcionalidad de los receptores disponibles en Cuba. Posteriormente agregaron a ese prototipo otras prestaciones como la de transmitir por la red (WIFI o cableada) la señal de TV ya decodificada hacia otros dispositivos presentes en el hogar (laptops, tabletas o teléfonos).

Al respecto añade que en las primeras demostraciones realizadas, por ejemplo, ante la visita de la ministra del CITMA a la UCLV o durante la última visita de Miguel Díaz Canel-Bermúdez, primer vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, esta fue una de las características que más impacto tuvo.

«Ahora estamos adicionándole nuevas facilidades al prototipo, como un lector de tarjetas SIM 3G, que es la tercera generación de telefonía móvil, a través de la cual es posible transmitir datos». Esta tecnología debe estar disponible, de acuerdo con declaraciones de Etecsa en un corto plazo en el país y con esa facilidad permitiríamos que aquel cliente de la empresa con una suscripción a Internet mediante 3G, no necesite de dispositivos adicionales para adherirse a la red de redes: el receptor de TV digital que proyectamos también contará con estas facilidades, reconoce el ingeniero.

Aclara asimismo, que las grandes compañías como Google, Amazon o Apple, entre otras, producen el software y compran el resto de los componentes para ensamblar en otro país a un costo menor, una visión que también comparte el equipo de la Marta Abreu, lo cual significaría un ahorro de recursos para el país, además de posibilitar mayor independencia tecnológica desde el punto de vista del software.

De acuerdo con los planes del equipo, en una segunda etapa profundizarán en el tema de la televisión interactiva, en la cual ya han incursionado, por cuya vía el televidente podrá tener una interacción mayor con los contenidos transmitidos ya que estos incluirán datos además de video y sonido.

«El televidente podrá personalizar los datos que llegan a su receptor para adecuarlos a sus intereses, y también estará en condiciones de participar en encuestas en tiempo real, siempre que exista un canal de retroalimentación o retorno. Esto último también será de mucha utilidad para medir parámetros de la televisión como pueden ser los índices de audiencia y los niveles de aceptación de la programación», añade Reinier.

Para lograr ese objetivo, además del software desarrollado, se trabaja de forma integrada con otros organismos e instituciones como el Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT), la Universidad Tecnológica de La Habana José Antonio Echeverría (Cujae), el Instituto de Investigaciones y Desarrollo de Telecomunicaciones (Lacetel) y la industria electrónica cubana, entre otros actores, quienes también aportarían al proyecto, refiere el ingeniero Millo.

Al respecto, sobre este punto aclara el doctor Morell, que aunque este proyecto nació y dio sus primeros pasos en la soledad de un laboratorio de la Universidad Central, muy rápido contó con el apoyo del Ministerio de Comunicaciones, que  ha coordinado los esfuerzos para que otras instituciones se sumen a la idea, lo cual debe ser un ejemplo exitoso de la colaboración universidad-empresa.

«Nuestra invención deberá ser producida por la industria de la electrónica y el acabado profesional del software y su posterior mantenimiento deberá ser responsabilidad de la industria cubana. En la academia debemos continuar innovando, proponiendo y probando nuevas prestaciones, precisa Morell.

La TV interactiva permitirá que, además de los habituales programas de televisión, se transmitan programas computacionales que deberán ejecutarse en el receptor. El ICRT podrá incluir asimismo, un visualizador para el periódico matutino, materiales didácticos, juegos instructivos o cualquier otro programa computacional creado para ejecutar en ese ambiente, en tanto la industria cubana del software tendrá que proveer este tipo de aplicaciones. En ese propósito, será necesario definir un estándar nacional para esas nuevas facilidades y necesitaremos el apoyo de muchas instituciones, como las mencionadas anteriormente, con cuya unión deberá ser una realidad la Televisión Interactiva en nuestro  país, acota el doctor Morell.

Finalmente, el doctor Carlos Morell, coordinador del proyecto, señala cómo en muy poco tiempo han avanzado un largo trecho y el reto ahora es, a fines de año, comenzar a producir algún prototipo de cajita que pueda ser validado a partir de probar su efectividad técnica, tras lo cual vendrían los ajustes necesarios y la decisión de producirlas en Cuba.

LINK: En busca de la soberanía tecnológica

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