El Big Data, Nauta y una parada de guaguas cubana

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La Humanidad sigue acumulando quintillones de bites en datos virtuales (Foto: Fernado Medina Fernandez/CUBAHORA)

CUBAHORA Por: José Armando Fernández Salazar

Nada más desesperante que esperar un ómnibus en una parada. Llegado un momento tal parece que nacimos en ese lugar. Muchos aprovechan el impasse para entretenerse con el celular. Pasar varios niveles de “Cuatro fotos una palabra” o sencillamente cambiar el tono de llamadas a veces ayuda a hacer la espera menos desesperante.

Programadores de los Joven Club de Computación en la provincia de Las Tunas desarrollaron una aplicación para que esos minutos, que a veces terminan siendo horas, tengan un propósito más práctico y no sea necesario apartarse del móvil.

Se trata de SEAT, una aplicación que permite conocer en tiempo real el movimiento de todas las rutas de ómnibus urbanos y puede informar a los usuarios en qué momento pasará por determinada parada.

El proyecto nació como un programa para la recopilación de datos orientados al control del combustible en la Empresa Provincial de Transporte de Pasajeros y Cargas Generales, pero la base de datos que se generó pronto evidenció sus potencialidades para la toma de decisiones y posteriormente se combinó con otras tecnologías para brindarle información a las personas.

Aunque aún no se ha puesto a disposición de los usuarios en espera de inversiones tecnológicas que faciliten el acceso, el software ya está listo para usarse y es un adelanto de las potencialidades de las telecomunicaciones y la informática orientadas a la sociedad de la información.

Diariamente en las instituciones cubanas se generan millones de datos que de ser procesados pudieran ayudar a la toma de decisiones de los directivos, pero también a la investigación y la propia elevación de la calidad de los servicios orientados a la población. Varios proyectos “caminan” esos derroteros pero aun chocan con la incomprensión de algunas mentes o los obstáculos financieros y materiales que se erigen para un país tercermundista, bloqueado y que llegó tarde a este escenario tecnológico internacional.

Esta realidad está condicionada por otros factores como la penetración de Internet en el país, que ya sobrepasa ligeramente el 20 por ciento, mientras que cada día crecen las bases de datos y los proyectos de automatización, digitalización e informatización. ¿Adónde van a parar todos estos datos? ¿Qué aplicación tienen en nuestra vida cotidiana? Todavía falta un buen trecho para que todos estos gigas se conviertan en información útil para los cubanos.

Las aplicaciones de esta tecnología desbordan la capacidad de imaginación: desde el estado de salud de los enfermos ingresados en un hospital hasta la posibilidad de que un bateador conecte un jit decisivo en el noveno inning y por supuesto, la posibilidad de conocer cuántos minutos de espera nos quedan en una parada.

A nivel mundial las cifras del micro cosmos cubanos parecen que pueden contarse con un ábaco. El profesor Ricardo Barranco Fragoso, especialista del grupo IMB nos da una idea aproximada:

“En muchos países se administran enormes bases de datos que contienen datos de censo de población, registros médicos, impuestos, etc., y si a todo esto le añadimos transacciones financieras realizadas en línea o por dispositivos móviles, análisis de redes sociales (en Twitter son cerca de 12 Terabytes de tweets creados diariamente y Facebook almacena alrededor de 100 Petabytes de fotos y videos), ubicación geográfica mediante coordenadas GPS, en otras palabras, todas aquellas actividades que la mayoría de nosotros realizamos varias veces al día con nuestros smartphones, estamos hablando de que se generan alrededor de 2.5 quintillones de bytes diariamente en el mundo.”

La mayoría de los software convencionales está incapacitado para procesar todos esos datos y convertirlos en información, de ahí que gobiernos, compañías y centros de investigación recurran a herramientas más potentes conocidas como Big Data, entre ellas se encuentran Cassandra, Flume, Hive y Zookeeper. Al mismo tiempo universidades, medios de prensa, instituciones gubernamentales y organizaciones sin fines de lucro promueven proyectos de colaboración para crear y analizar bases de datos, entre estos últimos pudiera hablarse incluso de Wikileaks.

El impacto de este fenómeno se puede advertir en la economía con derivaciones negativas como la especulación financiera en las bolsas de valores, o un mayor control del estado sobre los ciudadanos, pero también ha servido para lograr transparencia en el ejercicio de la gobernanza o destapar en los medios escándalos de corrupción y conspiraciones internacionales.

Son las dos caras de una moneda que demuestra que la virtud de las tecnologías depende de la ética de quien la posea. Por esa razón las Naciones Unidas y la Unión Internacional de las Telecomunicaciones (UIT) decidieron dedicar las celebraciones de este año por el Día Mundial de las Telecomunicaciones y la Sociedad de la Información, a la Big Data con el lema  “Grandes datos, grandes impactos”.

De acuerdo con el llamamiento que realizaron las organizaciones el conocimiento obtenido del análisis avanzado puede complementar sobremanera la naturaleza experimental de la adopción de decisiones, que puede aprovecharse a los niveles nacional, regional e internacional para impulsar el cumplimiento de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas antes de 2030.

La fecha tiene el propósito de que las actividades que emprendan los miembros de la UIT contribuirán a impulsar las políticas destinadas a la adopción de los macrodatos a escala mundial. El objetivo del “llamamiento a la acción” adjunto es impulsar la dedicación mundial para aprovechar los conocimientos que ofrecen los macrodatos con el fin de generar nuevas oportunidades para superar las dificultades de desarrollo.

De esta forma la UIT se mantiene fiel a la línea temática que ha trazado para esta conmemoración en los últimos años, con la que se rememora la fundación de esta organización y la firma del primer Convenio Telegráfico Internacional: promover el acceso a las nuevas tecnologías de la información como herramientas para el desarrollo y no como un medio de explotación.

En ese sentido arduo es el trabajo de este organismo y de gobiernos y asociaciones internacionales con intereses similares, sobre todo porque en este escenario se reproducen las grandes desigualdades económicas y sociales que existen en el mundo y que encuentran una nueva expresión en la llamada brecha digital.

Mientras tanto la Humanidad sigue acumulando quintillones de bites en datos virtuales y yo me sumo a los optimistas que esperan que estos se conviertan en la evidencia de una sociedad que encontró a tiempo una vía para el desarrollo sostenible y tomo ese camino; y no en una prueba arqueológica de la desaparición de una especie.

LINK: Big Data, Nauta y una parada de guaguas

 

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